jueves, 26 de mayo de 2011

Marco teórico

Los homosexuales han sido excluidos históricamente. Su opción sexual es percibida como una conducta antinatural y degenerada por un sector considerable de la población. Incluso algunas personas que se consideran a sí mismas tolerantes, son poco amigas de que la homosexualidad salga a flote y tenga visibilidad. La aceptan siempre y cuando permanezca oculta.
Los prejuicios heredados por generaciones y la represión que creció de su mano, condenan a muchos homosexuales a la clandestinidad, al miedo y a la ridiculización.
Esa intolerancia social favorece a la creación de ciclos perversos desde hace ya tiempo, que solo ha traído mayores prejuicios, casi siempre las sociedades terminaban por enterarse de la existencia de homosexuales por informaciones de escándalos o abusos. De este modo muchos terminaron asimilando la homosexualidad con pedofilia.
Cuando mayor es la represión sexual en una comunidad o Institución, mayor es la tendencia de abusar de los más débiles.
La cultura desempeña evidentemente un papel importante para determinar lo que, desde nuestro juicio como sociedad, será “natural” o “desviado”.
Los manuales y los tratados de moral antiguos consideraban generalmente la sexualidad humana como una experiencia propia únicamente de casados.
Pero la sexualidad es un factor omnipresente y constitutivo de la estructura propia de la existencia humana. Dentro de esta visión de existencia humana, la sexualidad es aquel aspecto de nuestro ser carnal a lo que vendría siendo el “otro”. Por ese “otro” pueden entenderse objetos o sujetos, personas. Pero ante todo es el modo por el que el sujeto aislado sale de sí mismo para establecer la comunicación con otro sujeto.
A la hora de valorar el comportamiento sexual, la tradición católica ha cargado el acento durante los últimos siglos en la naturaleza “moral” objetiva de cada acto considerado en sí mismo. En consecuencia la homosexualidad se consideraba acto “malo”, gravemente inmoral e injustificable en cualquier circunstancia.
Siguiendo con la cultura, los pueblos primitivos, como los esquimales o los indios norteamericanos, la aceptan sin dificultad, y la antigua Grecia la institucionalizo.
En algunas culturas primitivas se llega incluso a considerar a los homosexuales como una especie de chamanes o como hombres de condición sagrada tal es el caso de los Rarámuri. Lo rescatable acerca de estos pueblos y hablando ya de cuestiones de diversidad sexual, es en referencia al sentido de la otredad. Los Rarámuri de la Tarahumara  en general, aceptan, toleran y veneran una figura que ellos llaman el Reloy- Mujira[1], o el hombre- mujer que traducido a nuestros parámetros seria un equivalente al homosexual o la lesbiana. Esto nos plantea la necesidad de insistir en el reconocimiento absoluto de los derechos de los grupos, de los “otros”, pero también no olvidarnos de los derechos de la persona[2].
           
Pero yendo más allá y hablando de nuestros días, la investigación científica ha revelado que la homosexualidad es un fenómeno muy complejo que desafía toda clasificación conforme a unas ideas rígidas y predeterminadas, aunque no viene al caso retomar el debate contemporáneo sobre las causas de la homosexualidad, es necesario precisar que, conforme a las corrientes científicas y sociales contemporáneas , la conducta homosexual es apenas una de las tantas expresiones de la sexualidad humana, libremente optada por el sujeto que ordena su vida conforme a ella. Y siendo así, no hay lugar a la discriminación por tratarse del ejercicio de los derechos a la libertad, la igualdad, la autonomía y el libre desarrollo de la personalidad.
En México se tuvo una gran controversia cuando se negaba a las parejas homosexuales la posibilidad del matrimonio o  el pensar adoptar niños, ya que según el resto de los capitalinos, no están de acuerdo con que se les permita adoptar por motivos que tienen que ver "con el bien de la sociedad", o la falsa idea de que  “Legalizar el matrimonio homosexual significa legalizar la entrega de niños a homosexuales” y lo aun peor: “El matrimonio es un status especial que la sociedad reconoce a la unión comprometida entre un hombre y una mujer por una razón: porque su relación corporal es la única capaz de generar nuevos miembros de la especie humana y porque su relación interpersonal es la idónea para criarlos, protegerlos y educarlos”.[3] Estamos de acuerdo que entre ningún acto corporal entre homosexuales puede generar nuevos seres humanos.
Pese a todo lo dicho sobre los homosexuales, en diciembre del 2010, la Ciudad de México se convirtió en la primera capital de América Latina que reconoce como matrimonio la unión de personas del mismo sexo, otorgándoles todas las obligaciones y derechos que corresponden, incluyendo el derecho a ser padres o madres adoptivos. Con 39 votos a favor y 20 en contra. Tras su aprobación, las reacciones contrarias a la nueva ley, que entrará en vigor en marzo, no se hicieron esperar. Descalificaciones provenientes tanto de las más altas esferas de la Iglesia Católica, como de pastores protestantes, partidos políticos conservadores y hasta conductores de televisión han llenado los espacios informativos en contra de la comunidad LGBTTI.
Otros países como España, Noruega, Dinamarca, Holanda y Bélgica son algunos de los países donde se permite el matrimonio entre personas del mismo sexo, simplemente se entienden como una forma de equiparar los derechos de todos los ciudadanos. Cuestión que a México le ha costado mucho entender de esa forma  tal vez se deba a que nuestras vidas están sometidas a una gran cantidad de estereotipos, el odio, el temor y la ignorancia. Our country has been exposed to a number of social movements such as human slavery, divorce, universal suffrage, equal rights for women, racial segregation, inter-racial marriage, religious freedom, inter-faith marriages, and access to contraceptives, which have been largely settled.
En relación con la formación de la familia, que no están libres de problemas hermenéuticos, “la familia se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio por la voluntad responsable de conformarla.
Según lo anterior se obliga a aceptar como única hipótesis que la familia se constituye por cuatro vínculos: los naturales, los jurídicos, los matrimoniales. La opción de familia que es “por decisión responsable de conformarla” ha hecho imposible la protección patrimonial, como el acceso a la seguridad social de las parejas homosexuales las cuales podrían encuadrar con esta opción, al negarles los beneficios prestacionales, se violan sus derechos fundamentales.
El principio de eficacia de los derechos constitucionales, implica que el juez constitucional ha de interpretar la Constitución y los desarrollos legislativos de la igualdad u otros derechos fundamentales  de manera que resulten eficaces. Dicha eficacia no se limita a asegurar que los derechos puedan ser ejercidos y disfrutados por las personas sino además, si no existen condiciones constitucionalmente admisibles, debe interpretarse de la manera más universal posible. Es decir dentro del marco o programa normativo, se ha de acoger la opción hermenéutica que brinde el tratamiento más igualitario posible.


[1] Los Rarámuris consideran que tiene más almas que cualquier Rarámuri hombre o mujer: tiene siete almas, el hombre tiene tres porque es fijo y permanente, la mujer tiene cuatro porque es cóncava y trae más Rarámuris al mundo; el hombre- mujer agrupa todas estas almas.
[2] Wheeler Romayne, La vida ante los ojos de un Rarámuri, Ágata, segunda edición, Guadalajara, Jalisco, 1998.
[3] “Los que se oponen a la adopción por parte de parejas del mismo sexo, generalizan a las familias entre hombre y mujer como “perfectas” al parecer no tienen percibidos los maltratos al menor, el abandono e incluso la muerte de muchos niños a manos de sus propios padres”. Pero no es algo que se pondrá en debate en este trabajo. Ramírez González Paola

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